Creemos en Jesucristo como el Hijo de Dios, Salvador del mundo y quien bautiza con Espíritu Santo y fuego. Él transforma vidas, sana corazones y da esperanza eterna.
Jesús de Nazaret es el Hijo eterno de Dios, el Mesías prometido y el Salvador del mundo. Nació de una virgen, vivió sin pecado, predicó el Reino de Dios con autoridad, sanó enfermos, libertó oprimidos, y entregó su vida en la cruz por amor a nosotros.
Al tercer día resucitó victorioso sobre la muerte, ascendió al cielo y está sentado a la diestra del Padre intercediendo por su Iglesia. Envió al Espíritu Santo para morar en cada creyente, dándonos poder para vivir en santidad y ser sus testigos.
Pronto viene en gloria. Vivimos preparados y expectantes para ese gran día.
El Evangelio es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree
Fuiste creado por amor y con un propósito eterno. Dios desea tener una relación personal contigo y darte una vida plena y abundante. "Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia." (Juan 10:10)
Todos hemos pecado. El pecado —toda desobediencia a la voluntad de Dios— nos aleja y nos condena. Por nosotros mismos no podemos reparar esta separación. "Por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios." (Romanos 3:23)
Dios, en su amor infinito, envió a su Hijo Jesús para morir en la cruz y pagar el precio de nuestros pecados. Su sacrificio es completo y suficiente. "Jesús le dijo: Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre sino por mí." (Juan 14:6)
La salvación es un regalo gratuito que se recibe por fe. Confiesa tus pecados, cree en Jesús como tu Salvador, y entrégale tu vida. "Si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo." (Romanos 10:9)
La promesa del Padre derramada en Pentecostés, disponible hoy para todo creyente
Dios reparte dones a cada creyente para la edificación del cuerpo de Cristo
Profecía para edificar, exhortar y consolar; diversidad de lenguas como lenguaje espiritual de oración; e interpretación de lenguas para edificación de la congregación. (1 Corintios 12:10)
Palabra de sabiduría para conocer los propósitos de Dios; palabra de ciencia para recibir conocimiento sobrenatural; y discernimiento de espíritus para distinguir lo divino, lo humano y lo demoníaco. (1 Corintios 12:8-10)
Fe sobrenatural que mueve montañas; dones de sanidades para ministrar restauración física y emocional; y el hacer milagros como intervenciones sobrenaturales de Dios. (1 Corintios 12:9-10)
Amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza. Los dones capacitan para servir; el fruto forma el carácter. Ambos son esenciales en la vida del creyente lleno del Espíritu. (Gálatas 5:22-23)
La doctrina apostólica que sostiene nuestra vida cristiana
El creyente habla con Dios en oración. Orar sin cesar, con fe y perseverancia. La oración ferviente del justo puede mucho.
La Biblia es la Palabra inspirada e infalible de Dios. Nuestra guía en doctrina, corrección e instrucción en justicia.
Somos el cuerpo de Cristo. Nos congregamos fielmente para adorar, crecer juntos y servirnos unos a otros en amor.
Creemos en milagros, sanidades y liberaciones. El mismo Espíritu que levantó a Cristo de entre los muertos mora en nosotros.
Adoramos en espíritu y verdad, con música y cántico espiritual. La alabanza transforma atmósferas y nos conecta con el cielo.
Id y predicad el Evangelio. Todo creyente es un testigo que comparte lo que Cristo ha hecho en su vida.
Recordamos el sacrificio de Cristo. El pan es su cuerpo partido; el fruto de la vid, su sangre derramada para perdón de pecados.
Por inmersión, en obediencia a Cristo. Simboliza nuestra muerte al pecado y nueva vida en Él. Es testimonio público de fe.
Comienza a caminar con Cristo desde hoy
Empieza con el Evangelio de Juan. Un capítulo al día. Pide al Espíritu Santo que ilumine tu entendimiento.
La iglesia es tu familia espiritual. Ven los domingos a las 9:00 a.m. y participa de los cultos semanales.
Habla con Dios como con un Padre amoroso. Agradécele, confiésale tus faltas, pídele y alábalo.
Lo que Dios ha hecho en ti puede encender la fe en otros. No calles lo que Cristo ha hecho en tu vida.
Pide al Padre la promesa del bautismo en el Espíritu Santo. Él desea llenarte con poder y darte un lenguaje de oración celestial.
Da testimonio público de tu fe en las aguas del bautismo. Acércate a un pastor y agenda la fecha de tu bautismo.
No esperes más. Cristo te ama y pagó el precio de tus pecados en la cruz. Hoy es el día de tu salvación, sanidad y libertad.
Si hiciste esta oración con fe, eres salvo. ¡Bienvenido a la familia de Dios!
Quiero Conocerlos